¿Por qué la presencia de la Institución Teresiana en la Parroquia de San José de Puertollano?

La presencia de la Institución Teresiana en el Barrio de las 309 viviendas, más conocido como el "Bario de San José" está muy vinculada al Colegio de la Parroquia.

 

A finales de los años 60 se inauguró el Colegio Parroquial de SanJosé, siendo el primer titular el entonces Párroco D. Jesús Jiménez Ortiz.

 

La entidad colaboradora es desde entonces la INSTITUCIÓN TERESIANA de San Pedro Poveda, que anteriormente había estado presente en el "Colegio Concertado Santa Bárbara" y en el "Colegio Inmaculada Empetrol".

 

La Institución Teresiana es la encargada de llevar toda la dirección pedagógica, la organización del colegio. Así, su impronta está muy presente en dicho centro educativo.

 

También, la presencia en el Barrio y en la Parroquia de San José es muy importante.

 

Por un lado está la presencia en el Barrio, donde permanentemente han vivido miembros de la institución. Por otro, la colaboración en la Parroquia ha sido siempre muy estrecha en las diversas tareas pastorales, en los grupos de PREACIT y ACIT.

¿QUÉ ES LA INSTITUCIÓN TERESIANA?

http://www.institucionteresiana.org/index.php?lang=es

La Institución Teresiana es una Asociación Internacional de Laicos de la Iglesia Católica, cuya finalidad es contribuir a la promoción humana y social, a través de mediaciones educativas y culturales, participando de la misión evangelizadora de la Iglesia. Fundada por el sacerdote y pedagogo san Pedro Poveda, en Covadonga (Asturias, España) en 1911, su presencia se extiende en treinta países de los continentes europeo, americano, asiático y africano. Sus asociados viven los valores del Evangelio, procuran una seria preparación y realizan la misión de la Institución Teresiana en entidades públicas y privadas, a través del ejercicio profesional.


El nombre Institución Teresiana está inspirado en Santa Teresa de Jesús (Ávila), quien en palabras de san Pedro Poveda, vivió “una vida plenamente humana y toda de Dios”.


La sede central y de gobierno está en Roma. En España existe una sede internacional de referencia y acogida. En cada ciudad en la que está presente, cuenta con una sede social o lugar de referencia.

 

La novedad de un carisma
"La encarnación bien entendida, la persona de cristo, su naturaleza y su vida dan para quien lo entiende la norma segura para llegar a ser santo, con la santidad más verdadera, siendo al mismo tiempo humano, con el humanismo verdad..." Pedro Poveda, 1915
 
 
 

En 1911, entre Covadonga y Oviedo (Asturias, España), el sacerdote Pedro Poveda inició la idea y el conjunto de acciones que derivó en un carisma nuevo para la Iglesia y en una obra educativa y cultural para la sociedad, que es hoy la Institución Teresiana.

A lo largo de un centenario de vida, la labor de contribuir a transformar realidades y situaciones injustas a través de la educación, ha sido realizada principalmente por mujeres profesionales preparadas en las corrientes más avanzadas de cada época. Ello favoreció, en los distintos campos de la cultura y el conocimiento, así como en los socioeducativos, el trabajo con numerosos colaboradores, muchos de los cuales se integraron progresivamente en las diversas asociaciones de la Institución Teresiana.


La viabilidad de un diálogo entre la fe y la ciencia con la mirada puesta en tener por centro al ser humano, ha sido preocupación de Pedro Poveda y escuela de formación y acción para sus miembros y colaboradores desde el incio del siglo XX. La posterior inserción de la Institución Teresiana en diferentes países y realidades ha colocado en primer plano la necesidad de promover actitudes de encuentro y respeto entre las diversas culturas y creencias, siempre en búsqueda de justicia, sin que ello supusiera una pérdidda de identidad.

Pedro Poveda, animó el protagonismo de la mujer y de los seglares, en la sociedad y en la Iglesia de su tiempo.

 

En 1917, la Institución Teresiana obtuvo su aprobación como Asociación Civil, a la vez que su reconocimiento en la diócesis de Jaén, España. El 11 de enero de 1924 alcanza la Aprobación Pontificia como Pía Unión, de acuerdo al Derecho Canónico vigente en ese momento.

 

Desde el principio fue constuida como una asociación laical formada por mujeres y hombres, que viven sus compromisos y responsabilidades en la sociedad al estilo de los primeros cristianos. Jóvenes, agrupados en Movimientos, Educadores y Colaboradores, particiipan de la espiritualidad, del horizonte de sentido y de las líneas de acción de la Institución Teresiana.

Una vocación

Las señas de identidad de los miembros de las diversas asociaciones que forman la Institución Teresiana, son la oración y el estudio, así como una sólida preparación para el ejercicio profesional, la atención a las propias familias y la participación activa en la misión de evangelizadora, promoviendo la dignidad de las personas y de los pueblos. Éstas se alcanzan a través de un proceso formativo, de la vivencia de fraternidad y de vida interior, cuya fuentes son la lectura de la Palabra de Dios en el Evangelio, la Eucaristía y la oración personal y comunitaria.


La pertenencia a la Institución Teresiana es una opción personal, libre y consciente que se realiza como respuesta a una vocación y adhesión al carisma, estilo y marco de jurídico de la misma.

 

¿Quién puede formar parte?

Toda persona que, conociendo el espíritu y la misión de la Institución Teresiana, quiera orientar su vida desde los valores del Evangelio y desde el servicio. Existen diferentes asociaciones y un movimiento, en las que participan mujeres y hombres de todas las edades, así como familias, jóvenes y niños, con espíritu y estilo común; y compromisos y disponibilidad diferentes.

 

Los miembros de la Institución Teresiana, por su propia vocación, asumen el deber de una presencia activa en la sociedad, integrando la fe y la vida. Realizan el trabajo y actividades diarias como contribución a la edificación del Reino, uniendo a la capacitación profesional la gratuidad y el servicio. Participan en la construcción de la comunidad política y colaboran en un proyecto de sociedad en el que se afirme la dignidad de las personas.

 

Pedro Poveda propone a los miembros de la Institución Teresiana un modo de presenta en el mundo inspirado en los primeros cristianos. Como ellos, iluminan su vida con la Palabra de Dios, participan en la Eucaristía, viven el amor fraterno, hacen del compartir una noma de vida y dan testimonio de su fe.

 

La oración y el estudio son dimensiones esenciales de la vocación teresiana. La audacia de Santa Teresa de Jesús en el servicio de Dios, su desasimiento y espíritu atrayente inspiran el temple de los miembros de la Obra.

 

¿Cómo puedo conocer y participar en la Institución Teresiana?

La Web Internacional de la I.T. ofrece los elementos fundamentales del carisma, estilo y misión de la Institución Teresiana. Recorrer sus apartados y contenidos puede servir de aproximación a una Obra rica en perspectivas y matices, inspirada en "los primeros cristianos". Sin embargo, ante la búsqueda de más información toda personas interesada puede ponerse en contacto con nosotros. Al pie de cada página encontrará un enlace con los datos.

 

Sin embargo el conocimiento vital de una espiritualidad es insustituible. En la Institución Teresiana, su fisonomía llega a ser rasgo de personalidad y modo de hacer de las personas que participan. El proceso de inclusión y formación, centrado en el estudio y oración, cuenta con mediaciones como el diálogo personal, la participación en actividades, proyectos u obras de la Institución Teresiana.

SAN PEDRO POVEDA

Sacerdote y Mártir Fundador de la Institución Teresiana

Martirologio Romano: En Madrid, capital de España, San Pedro Poveda Castroverde, presbítero y mártir, fundador de la Institución Teresiana destinada a promover la formación cristiana, que al comienzo de la persecución contra la Iglesia fue asesinado por odio a la religión, dando un claro testimonio de su fe (1936).
Nacido en Linares (Jaén) en 1874 en el seno de una familia muy cristiana, Pedro José Luis Francisco Javier Poveda Castroverde era el mayor de seis hermanos. De temprana vocación sacerdotal, ingresa joven en el Seminario de Jaén, aunque por motivos económicos se traslada con una beca al Seminario de Guadix (Granada). Compagina los estudios eclesiásticos con los civiles. Fue ordenado sacerdote en 1897 y, al tiempo que continúa sus estudios, da clases, atiende catequesis, predica misiones populares, dirige a seminaristas… Su preocupación por los niños que vivían en las Cuevas de Guadix le lleva a fundar las Escuelas del Sagrado Corazón, donde ofrece enseñanza gratuita, alimento y vestido a los más necesitados de esta zona suburbial de la ciudad. En 1906 es nombrado canónigo de la Basílica de Covadonga (Asturias), donde permanece hasta 1913. Allí, estudia la situación educativa de la España de principios de siglo, pensando qué respuesta puede dar desde el humanismo cristiano para la educación de los niños y la formación de los educadores en el momento histórico que le toca vivir.

 

Así, en 1911 funda en Oviedo la primera Academia de la Institución Teresiana. En 1913 regresa a Jaén, donde conocerá a Josefa Segovia, quien será su fiel colaboradora y cofundadora de la Institución. En 1921 las Academias, Centros de formación de educadores, cuyo campo principal de actuación será la escuela pública, estaban en doce poblaciones de importancia. En 1917 la Institución Teresiana obtiene la aprobación eclesiástica y civil en Jaén, y en 1924 la aprobación pontificia como Pía Unión.

 

El Padre Poveda se traslada a Madrid en 1921, al ser nombrado Capellán de la Casa Real. Sigue trabajando en la consolidación y expansión de la Institución Teresiana, participa en la fundación de la FAE (Federación de Amigos de la Enseñanza), y colabora con proyectos e instituciones a favor del profesorado católico. El 27 de julio de 1936 es detenido en su casa de Madrid. Muere mártir, como sacerdote de Jesucristo, el 28 de julio de 1936.

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¿Cuáles son los rasgos personales del Padre Poveda?
Convencido de que la fuerza del Evangelio puede transformar la realidad, se preocupa por la formación de la persona humana y promueve la educación como medio de transformación social. Su contacto con realidades de pobreza, hambre, enfermedad, paro, e injusticia, en su infancia, le lleva a luchar contra ello y a trabajar por la dignidad humana mediante la formación de las clases populares; confía en la capacidad de la juventud para transformar el mundo; reclama y promueve la presencia de la mujer en el campo de la educación, de la ciencia, de la investigación. Le preocupa la actualización pedagógica del profesorado, la asociación profesional de los maestros y su promoción social, así como su compromiso con la realidad desde su ser creyente.

 

Humanista y pedagogo, educador de educadores, impulsor del laicado, maestro de oración, hombre de paz, audaz y solidario con los más desfavorecidos, creyó que la renovación de la educación, de la cultura y de las relaciones entre los hombres eran posibles desde la fe. Sacrificado y paciente, manso y humilde, sencillo, afable y respetuoso, de fino sentido del humor y gran fortaleza interior. Con una entrega entusiasta a Dios, gran devoción a la Virgen, y filial amor a la Iglesia. Austero para sí y tolerante con todo excepto con el pecado. El trabajo, la oración, el estudio, el amor entregado a los demás, el hacer la voluntad de Dios, fueron constantes en su vida. Poveda es ante todo sacerdote y apóstol de Jesucristo. Y la Eucaristía, el centro de su existir. Testigo fiel, acaba dando la vida en testimonio de su fe. Su grandeza se basa en la coherencia de su vida con el Evangelio, en la intuición de los signos de su tiempo y en la radicalidad de su entrega a Dios, a los hombres y al mundo que le tocó vivir.

Fue beatificado por S.S. Juan Pablo II el 10 de octubre de 1993 y canonizado el 4 de mayo de 2003.

BEATA VICTORIA DÍEZ

Virgen y Mártir

Martirologio Romano: En la villa de Hornachuelos, cerca de Córdoba, en España, beata Victoria Díaz y Bustos de Molina, virgen y mártir. Ejerció el cargo de maestra en el Instituto Teresiano y, desencadenado el ataque contra la Iglesia, proclamando su fe cristiana y exhortando a otros al martirio, mereció ella misma sufrir el martirio (1936).victoria-diez

Victoria solo vivió 33 años pero su vida fué grande. Se hizo maestra y ejerció siempre de guía, en la cabecera de la marcha. Creyó ten fuerte que nunca pudo negarlo. Pidió "precio" por la fe de un pueblo y lo pagó con la vida. Su corta biografía es hoy un verdadero testimonio que la prolonga en el tiempo.
Los primeros años de la vida de Victoria transcurren en el seno de una familia sencilla y creyente de la Andalucía de primeros de siglo. Su padre, José Díez Moreno es gatidano, escribiente y apoderado de una casa comercial de Sevilla. Su madre, Victoria Bustos de Molina trabaja en casa como buena parte de las mujeres de entonces. Ambos ponen toda su atención e interés en la formación de su hija única, en la que pronto destacan cualidades hondas, que los años irán perfilando cada vez más.
Victoria es una joven inquieta, morena; tímida y frágil. De poca estatura externa y en su interior la pequeñez de los grandes, la fortaleza de quien se ha fiado de un solo Señor. Sobresale en ella su prematura capacidad de entrega a los demás y una especial sintonía con cualquier manifestación de fe. Posee asímismo notables cualidades artísticas que la llevarán a estudiar seis años en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla. Pero Victoria es, sobre todo, maestra, y así le gustaba a ella que la llamaran; esta vocación la descubre cuando en 1923 termina su carrera docente, con brillantes calificaciones.
En 1925 conoce la Institución Teresiana y reconoce en ella su propio lugar en la vida. Una especie de destino profético la impulsa a una entrega sin límites. La propuesta de Pedro Poveda, basada en la fuerza transformadora del creyente a través de su profesión, juntando "fe y vida", encaja con todas sus aspiraciones. La mediación educativa en todas sus manifestaciones era la clave de la misión de aquella Institución y dicho planteamiento atraerá de forma definitiva a esta mujer de cualificada vocación docente. Un año más tarde, en 1926, formará parte de la Asociación de Poveda.
Pídeme Precio Su primer nombramiento oficial en 1927, tras ganar las oposiciones correspondientes, es para un pequeño pueblo de la provincia de Badajoz, Cheles; pero el verdadero "destino" de Victoria está en Hornachuelos, lugar serrano de Córdoba donde permanecerá desde el año 28 hasta el final de sus días, en agosto del 36. Es un pueblo claro y blanqueado que se extiende en la falda de Sierra Morena como un pañuelo al sol. Al verlo a distancia la joven maestra siente el deseo de conocerlo a fondo, de entrañarse con su gente, de hacerse para todos, y lo exterioriza en una frase que ha quedado definitivamente escrita en la historia de su corta vida: "Señor, pídeme precio". Nada la detendría.
Durante su estancia en Hornachuelos, donde permanecerá ocho años, Victoria desarrolla una intensa actividad de servicio de la Iglesia y de la sociedad local, además de sus tareas específicas como docente. Impulsa la Acción Católica, organiza cursos nocturnos para mujeres trabajadoras, ayuda a las familias necesitadas y pone en marcha la catequesis infantil, que continuará impartiendo cuando se prohíbe a los maestros dar clases de religión. Al mismo tiempo, ejerce sus funciones como Presidenta del Consejo Local del Pueblo.
Pero si conquistó enseguida aquella pequeña sociedad de Hornachuelos no fué precisamente por su brillantez ni por todo lo que "hizo", con ser mucho, por ampliar las posibilidades humanas del entorno. Ya había dicho Pedro Poveda -ella lo sabía bien- que los hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles porque sin deslumbrar alumbran, esto es, por sus frutos, por su forma de situarse y compartir la vida. Esta fué la gracia de Victoria en lo que serían sus últimos ocho años: llevar hasta el extremo el "reto del dar"; allanar caminos, implicarse en las necesidades, sobre todo de los más humildes, contagiar la fe que lleva a flor de piel, hablar sin miedo.
Digna seguidora de Pedro Poveda, acierta a ver el valor de lo sencillo, la grandeza de lo pequeño, que "no hay que ser rico para dar", y desde esta clave favorecer todo aquello que potencia la vida.
Victoria encarna perfectamente el tipo de persona de el Fundador quiso para la Institución Teresiana, con "un exterior común y singularísima por dentro". Ella, desde luego, lo era porque en aquella muchacha aparentemente débil había mucha "victoria".
Animo, adelante El día veinte de julio de 1936, recién estallada la guerra civil española, arrestaron al párroco de Hornachuelos con quien Victoria había colaborado intensamente en tareas de la iglesia local. El 11 de agosto era requerida a prestar declaración ante el Comité.
En la madrugada del día 12 Victoria fué conducida junto con 17 hombres más a las afueras del pueblo para emprender una marcha de 12 kilómetros sin vuelta posible, y tal vez sea este camino el que la convierte en una mujer excepcional. Ahora no es ya solo la maestra buena, suave y disponible; ahora es una mujer de fe, que marcha con la fuerza del convencido, que sabe cargar con los miedos propios y ajenos, dando valor al grupo: "ánimo", es su palabra más repetida.
"Animo, adelante". En alguna ocasión ella había escrito: "si es preciso dar la vida para identificarse con Cristo, desde hoy dejo de existir...". "Si hay que morir se muere", había afirmado Pedro Poveda.
Estas palabras se cargan ahora de fuerza testimonial porque quien las pronunció también las hizo vida en su propia carne. Victoria sabía que "creer bien y enmudecer no es posible", y ella creyó hasta el límite de dar la vida. Y la entregó aquella madrugada del 12 de agosto, después de haber recorrido el último tramo a pie, entre hombres, compartiendo su misma suerte, como había vivido siempre.
Fue beatificada el 10 de octubre de 1993 por S.S. Juan Pablo II.

JOSEFA SEGOVIA

Tenía 22 años cuando la conoció Pedro Poveda pero su juventud no fue obstáculo para que él pusiera en manos de una mujer joven la empresa que entonces se iniciaba.

Era el año 1913 y Josefa Segovia Morón acababa de graduarse en la Escuela Superior del Magisterio en Madrid. En 1911, durante sus años de Canónigo en el Santuario de Covadonga, Pedro Poveda había iniciado una Obra pionera en apoyo a las jóvenes que iniciaban sus estudios en las escuelas de Magisterio del Estado. Ya existía una Academia en Oviedo y otra en Linares. Ahora, él buscaba alguien preparado para asumir la dirección de la Academia para estudiantes de Magisterio que se iniciaba en Jaén.JSegovia-1

Josefa Segovia aceptó el reto y de aquella colaboración primera surgió una gran compenetración con el Fundador de la naciente Asociación. Fue en Jaén en donde su proyecto recibió la aprobación eclesiástica y civil en 1917. El mismo Poveda había calificado la Obra como una ‘idea buena’ y Josefa Segovia abandonó sus planes de matrimonio y se entregó de lleno a la animación de las Academias que fueron surgiendo por toda España.