Carta de nuestro Párroco

Queridos amigos:  

En este curso en el que vamos a vivir intensamente el JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA, que el Papa Francisco ha querido convocar para toda la Iglesia, seguimos caminando en esta web, que quiere ser un medio para acercaros la Parroquia de San José de Puertollano a todos vosotros.

Esta es una comunidad que quiere vivir la experiencia de la misericordia de Dios en cada una de las personas que la forman, construyendo la familia de los hijos de Dios, estando abiertos a todos aquellos que quieran incorporarse a ella, enuna actitud también de salida.IMG-20170303-WA0017

El Decreto del Concilio Vaticano II sobre los medios de comunicación social “Inter Mirífica” dice que “La Iglesia Católica, fundada por Cristo el Señor para llevar la salvación a todos los hombres y, en consecuencia, urgida por la necesidad de evangelizar, considera que forma parte de su misión predicar el mensaje de la salvación, con la ayuda, también, de los medios de comunicación social, y enseñar a los hombres su recto uso. A la Iglesia, pues, le corresponde el derecho originario de utilizar y poseer toda clase de medios de este tipo, en cuanto que sean necesarios o útiles para la educación cristiana y para toda su labor de salvación de las almas…” (UR 3).

Así, este es un medio en el que pretendemos dar testimonio de la fe, recibida como regalo, celebrada y vivida, compartida on los demás.

No se puede ser cristiano mediocremente, de forma rutinaria, sin ganas. La fe tiene que ser transmitida, comunicada a los demás, y esto tiene que hacerse en primer lugar con experiencia personal y convencimiento, y en segundo lugar apasionadamente. Si no ¿cómo daremos verdadero testimonio, cómo convenceremos a los demás de que la propuesta del Señor es la que hace verdaderamente feliz al ser humano, cómo haremos que lo que llevamos en vasijas de barro sea regalo para la humanidad?. Nuestra misión es sembrar, y lo demás lo hace el Señor. Pero tenemos que ponernos a sembrar sabiendo que la confianza en Él nos hará descubrir que la Misión no es nuestra sino de Dios.

Que este Año de la Misericordia sea un tiempo en el que vivamos la conversión personal y comunitaria como estilo de vida, en la experiencia de que quien no ha vivido el amor de Dios en su vida, no puede regalarlo a los demás.

                                            Pedro Antonio Rodríguez Menchén

                                                                 (Párroco)

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